Ropa interior sexy para mujer - Lenceria

Ya sea que usted se incline por las relaciones románticas o guste de mayor creatividad, crear una atmósfera excitante puede mejorar en mucho la calidad del encuentro. Esta sección de etiqueta y accesorios sexuales podrá ayudarle con algunas ideas a hacer más rica y variada la experiencia.
Ropa y accesorios eróticos
Vestir el cuerpo de una mujer para agudizar el deseo del hombre es un arte que implica imaginación, buen gusto y una actitud correspondiente. La figura puede ser moldeada para sugerir un atractivo más allá del fisico, utilizando un vestuario y un maquillaje que destaque sus rasgos positivos y le favorezca. Esto, llevado por una mujer consciente y segura de su atractivo sexual, aumenta notablemente el interés de la pareja.
Es necesario comenzar experimentando lo clásicamente erótico, aquello que le haga sentirse bien y le excite a usted misma. Posteriormente podrá ir afinando su estilo, una vez que conozca claramente las preferencias de su compañero.

El refinamiento suele ser la diferencia entre algo meramente atractivo y algo insuperable. Un vestido vagamente traslúcido puede ser más excitante que el desnudo total; así como los escotes que modelan y resaltan los pechos pueden ser más eróticos que aquellos que sencillamente se abren exponiéndolo todo. Destaque especialmente sus mejores rasgos: las aberturas pronunciadas están muy bien si lo que enseñan está mejor. Seda, gamuza, cuero y todo tipo de telas suaves agradables al tacto pueden enmarcar soberbiamente una figura, siempre y cuando no sea desproporcionada.

En un sentido parecido, ir en contra del propio tipo suele ser muy excitante si no llega al extremo del ridículo: un toque de perversión en una jovencita inocente, un matiz del deseo más instintivo en una mujer de la realeza y ropa de niña en una hembra seductora son tentaciones que el hombre no encuentra cotidianamente.

En cuanto a la textura del vestuario este debe amoldarse ahí donde más favorece. Debe ser suave, como el encaje y el terciopelo. Si es rojo es mucho más excitante que el naranja, así como el azul pálido es preferible al amarillo. El color negro suele abusarse muy comúnmente, olvidando que el blanco y los tonos pastel pueden convertirse en colores muy provocativos. Utilice siempre los colores que estén más de acuerdo con sus gustos y mejor vayan con usted.

Dentro del guardarropa sensual pueden mencionarse aquellas pieles que envuelven, siempre que no sean exageradamente grandes. La piel de mink, visón o cualquier material que cree un abrigo afelpado, hacen ver a la mujer desnuda que se cubre con él extraordinariamente apetitosa.
Aunque de ninguna manera es necesario adoptar gustos costosos. Los pantalones de mezclilla ajustados y los shorts sugerentemente cortos, que estrechan un par de nalgas redondas y firmes, logran hacer que cualquier abrigo se quede atrás. Los suéteres tejidos, con escote muy profundo, cayendo sobre una estrecha minifalda pueden ser muy sugestivos, así como las playeras ligeras, las medias, los bikinis y los trajes de baño. Generalmente las bermudas, la ropa demasiado amplia, los colores apagados y sombríos causan efectos contrarios.

La ropa de dormir vaporosa que muestre su silueta a contraluz resulta muy provocativa, el raso negro envolviendo unos senos desnudos, los vestidos antiguos largos, las telas ligeras, los corpiños y sostenes que acentúen todas sus curvas, la ropa interior breve, son una buena motivación para el hombre a ir a la cama.
Las joyas también son excitantes. La cumbre del erotismo se conquista con un collar de perlas perdiéndose entre los senos que se asoman sobre un escote; las cadenas de oro olvidadas en lugares insospechados, ciñendo el muslo, un tobillo o una cintura esbelta.

Un sombrero también puede ser un adorno sensual si va acompañado de un velo transparente. Si éste es vaquero, recójase el cabello en una cola o déjelo caer libremente y enfunde su cuerpo dentro de unos jeans rotos y estrechos. Una gorra de baseball con un cabello largo ensortijado dentro, un turbante o un velo de seda que cubra parte de su cara pueden excitar a un hombre de manera sorprendente.

Los guantes largos y ajustados de cabritilla o raso, blancos, negros o rojos son muy efectivos. No lo son los guantes de hule, los tejidos, los acolchados para cosas calientes ni los que son para usarse en invierno.
La ropa interior, los ligueros y las medias son excelentes acompañados por tacones altos, así como por botas de gamuza o piel suave que llegue hasta los muslos. Las cintas amarradas en la pantorrilla, las botas altas y las zapatillas suelen ser lo más erótico. No lo son por otra parte el calzado ortopédico, los zapatos deportivos sucios, las zapatillas de enfermera, los de baja calidad ni aquellos que recuerden aunque sea vagamente a una solterona vieja. Puede resultar muy agradable y excitante llevar a su compañero y escoger juntos sus vestidos de alcoba. Esto lo motivará a participar con sus propias fantasías, mostrando sus preferencias.

Antes de planear el vestuario y los accesorios para su siguiente cita, recuerde que los impulsos sexuales vienen desde dentro y no se crean espontáneamente por el simple efecto teatral o la insinuación. La transformación opera básicamente en su mente al saber qué es lo que la hace irresistible y qué excita especialmente a su pareja. Esto, aunado a la admiración y gusto por su propio cuerpo, logrará un aspecto originalmente cautivador. La verdadera magia reside en su propia actitud y creatividad, no en los adornos.

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