¿Qué es el spanking?

En las relaciones sexuales, la imaginación es un ingrediente clave para galvanizar el encuentro. Inicia la cadena de reacciones que es el amplio, subjetivo y controvertido mundo de la sexualidad humana. Este tema es tan maravillosamente extenso y vasto que siempre será una fuente de conversación. Hoy, por ejemplo, os lo explicamos todo sobre el spanking, que no es otra cosa que azotes.

Una caricia, un estímulo, un toque… son todos elementos del intercambio físico y el coqueteo que tiene lugar entre los seres humanos. Pero… ¿Qué pasa cuando ves los azotes en el culo como algo innovador en una relación?

spanking

Independientemente de la función, el acuerdo o los términos alcanzados por los miembros de una pareja, un grupo o individuos en general, la comunicación es esencial. Sólo así podemos mantener una relación sexual favorable y positiva, independientemente de la ortodoxia o el liberalismo.

Imagina estar con tu pareja y tener actitudes íntimas. En un momento dado te detiene y te susurra “azótame”. Te pones nervioso y tienes miedo de responder. ¿Es hora de darle ese azote que te pidió? Dejamos eso a su criterio y discreción.

Spanking: un ritual sexual

El azote ha sido adoptado como un ritual sexual que implica la dominación consensuada e intencional, y la reacción mental que provoca.

¿Realmente causa placer? Porque, aunque varía de un caso a otro y dependiendo de la fuerza utilizada, no deja de ser un daño a la integridad del cuerpo. Y todo esto sin mencionar el contexto ético, moral o social de este gran tabú practicado a diario.

Si te interesa, aunque sea un poco, este tema y tratas de darle un poco de “sabor” a tu vida sexual, pero no sabes cómo, te ayudamos a descubrir esta práctica sexual.

Todo lo que hay que saber el spanking

Te contamos todo acerca de los azotes o spanking:

spanking o azotes

¿Violencia injustificada o una manifestación de espontaneidad sexual?

En psiquiatría, durante mucho tiempo, estas prácticas se consideraron parafilias psiquiátricas y médicas aberrantes, cuya aparición hizo necesario un tratamiento psiquiátrico. Sólo con la inclusión de las nuevas definiciones en la psiquiatría moderna, los juegos sexuales relacionados con el azote ya no se consideraban como tales.

Cabe señalar, sin embargo, que la Asociación Psiquiátrica Americana ha mantenido la primera definición de azote durante mucho tiempo. Tampoco podemos pasar por alto el hecho de que no eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales hasta finales de 1973. Por lo que tampoco es un referente a tener en cuenta.

practica sexual spanking

Por tanto, no se trata de acoso o un acto de violencia, sino de un juego para darle sabor a la relación. ¿Por qué aumenta la emoción? Porque las áreas del cerebro responsables del dolor y el placer están estrechamente vinculadas. El azote ofrece un elemento de control (o dominación), que por supuesto los compañeros pueden alternar con serenidad: ser azotada o azotado es dar y recibir este control. También es una forma de dar a tu pareja una confianza total o mostrarle tu confianza total, porque él (o ella) sabe que nunca le harás daño.

En la historia

Todo tiene un comienzo y en lo que respecta a esta controvertida práctica sexual, no es muy distinta. El spanking, según el Diccionario de Cambridge, no corresponde al significado con el que solemos asociarlo. Esto demuestra que esta práctica es relativamente nueva y poco utilizada en términos amplios y sin restricciones.

¿Qué es realmente el spanking?

Se trata de azotes que se dan principalmente en las nalgas y para infligirlos se puede utilizar directamente la palma de la mano o algunos objetos como reglas, cucharas de madera, cañas de bambú, cinturones, etc… Por lo general, el azotador está sentado y el azotado está acostado sobre su vientre bajo sus rodillas. Es la postura más clásica y en ella hay un contacto corporal directo y permanente entre los dos participantes.

que es el spanking

Hay una relación “dominante/sumisa”. Esto implica una desventaja acordada que resulta en un placer para los participantes.

Dentro del mundo del BDSM (Bondage y disciplina, Dominación y Sumisión, Sadismo y Masoquismo), que incluye los azotes, hay varios aspectos que debemos tener en cuenta.

Elementos utilizados durante los azotes

Entre los elementos más comunes en la práctica de los azotes o spanking están los siguientes:

Cinturón

Un cinturón o similar es una prenda flexible en forma de banda hecha de cuero u otro material duradero que se coloca alrededor de la cintura para sujetar los pantalones o apretar un vestido u otra prenda similar.

Regla

Es una herramienta o instrumento que se utiliza en la práctica de los azotes, especialmente como fuente de disciplina.

Látigo

Si disponemos de un látigo, cuerda o similares también podemos utilizarlos durante esta práctica sexual.

¿Cómo practicar spanking?

Cuando intente dar un azote por primera vez, siempre empiece con la palma abierta. No tiene que ser una bofetada, no tienes que hacer daño. Después de golpear a su pareja la primera vez, analiza su reacción. Ese es el momento de parar o detenerse si uno de vosotros está sufriendo o avergonzado. En el spanking es importante ir despacio, proceder paso a paso, prestar atención a los sentimientos a través de la empatía. Así es como se practica el spanking:

  1. Elige cuidadosamente la persona con la que quieres azotar. La persona debe ser digna de confianza de una manera que respete sus necesidades.
  2. Elige una palabra clave que te permita detener el acto de dar azotes si se vuelve demasiado doloroso o molesto. La palabra debe ser escrita, firmada y recordada.
  3. Elija un lugar conveniente para evitar los “dolores”.
  4. Empieza con golpes ligeros, masajes y luego empieza de nuevo. Sigue hasta que te aburras…

¿Por qué intentarlo?

Las motivaciones pueden ser diferentes, pero tienes que encontrarlas en ti mismo o en la pareja. Puede ser el deseo de complacer a tu pareja o de dar a la relación un brillo extra, el deseo de probar algo nuevo o encontrarse en un período de aburrimiento y querer innovar. Lo importante es no sentirse obligado y no obligar ni siquiera a nuestra pareja. Antes de elegir los azotes, el consejo es hablar de ello y ver si ambos se sienten cómodos.

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